Algo más sobre el Chagual y su mariposa

El Chagual, conocido científicamente como Puya, es una planta nativa única y fascinante de las regiones áridas de Chile. Se destaca por sus llamativas flores y roseta de hojas espinosas, asemejando una maza medieval. Su tallo puede alcanzar hasta 3 metros de altura y ofrece un espectáculo cuando está en flor.

En Chile existen seis especies de Puya, las cuales florecen de diversos colores: La Puya chilensis tiene una distribución más cercana a la costa y es de flores amarillas, mientras que la Puya alpestris es la que podemos encontrar en nuestros viñedos de Primavento, con flores de color turquesa intenso.

Crece lentamente, pudiendo tardar hasta veinte años o más en florecer. Sus espinas están tan bien montadas, apuntando hacia todos los ángulos, que es común que queden atrapadas en ellas aves y otros pequeños animales que mueren de hambre y caen en sus raíces, dando nutrientes adicionales al Chagual.

Este matorral nativo se observa en los sectores áridos de la cordillera, así como también en las zonas costeras de suelo rocoso, entre las regiones de Coquimbo y Bio Bio. Es muy común en las laderas de exposición norte, con alturas de 300 a 1.000 msnm.

 El Chagual se considera una verdadera “isla de biodiversidad” y de interacciones ecológicas. Un Chagual grande en su follaje genera un microsistema en el que vive una gran cantidad de seres vivos. Cuando florece, brinda una enorme cantidad de flores, polen y néctar, siendo capaz de sustentar a mariposas, lagartijas y mamíferos pequeños.

 La criatura más emblemática a la cual le aporta refugio y alimento es la Castnia eudesmia, o llamada comúnmente como “mariposa del chagual”: sostiene una estrecha relación con las puyas o chaguales, ya que depende absolutamente de ellas para sobrevivir. Expertos señalan que este lepidóptero cumple todo el ciclo de vida dentro de la planta. La larva se alimenta de sus tallos, y de esa larva sale la mariposa, que también se alimenta del néctar de la planta (aunque en general, los principales polinizadores de los chaguales son aves). Esta mariposa es la más grande de Chile y se encuentra en peligro de extinción, razón adicional para proteger a los chaguales.

Son varias las aves nativas que recurren a estas suculentas, como el picaflor gigante, el mirlo y la tenca, entre varios más que quedan “maquillados” luego de darse un copioso festín de polen.

Los pueblos originarios hacían uso de los troncos secos de los chaguales para hacer embarcaciones. En idioma mapudungún, Puya hace alusión a las hojas con bordes espinosos de estas plantas; mientras que “chagual” o “chaguar” proviene del quechua ch’ahuar o ch’auwar que significaría “estopa” o “cerda”, lo que se explica por la antigua extracción de fibra de las hojas para hacer cordeles e hilados.

Las puyas o chaguales fueron utilizados para distintos usos desde tiempos prehispánicos: se hacían balsas y flotadores con ellas para las redes de pesca; servían de alimento en ensaladas o empanadas de chagual; sus flores eran empleadas como adornos en fondas, ramadas y carros alegóricos durante las fiestas de la Independencia. Inclusive, la goma que se obtenía del chagual – producida por la planta en respuesta al accionar de la larva de la mariposa – era ocupada en medicina popular como emoliente y astringente.

En Chile no está permitida la extracción de chaguales de su hábitat silvestre (Protegidas bajo la Ley de Bosque Nativo y en el decreto 68 del Ministerio de Agricultura).

La floración de los Chaguales se produce generalmente entre septiembre y diciembre. Sin embargo, el calentamiento global está “desfasando” esta floración: al tener inviernos con temperaturas y radiación solar más altas de lo normal, a veces confunde a las plantas haciéndolas creer de que estamos entrando a la primavera. Ya hemos dicho que el Chagual puede demorar dos décadas en florecer. Es por eso que, si alguien coincide con tan hermosa expresión de la naturaleza, debe sentirse muy afortunado y es probable que no vuelva a ver al mismo ejemplar florecido en mucho tiempo.